5 consejos para un estudiante de traducción (o cómo sobrevivir a cuatro años de carrera)

5 consejos para un estudiante de traducción

¡Hola! ¿Cómo va todo? Desde que empezó a sobrevolarme la idea de comenzar a crear mi propia página web (o blog, o lo que quiera que termine siendo esto), tuve muy claro cuál iba a ser el contenido de mi primera entrada. He terminado la carrera hace relativamente poco tiempo (entregué mi Trabajo de Fin de Grado en julio, para que te hagas una idea), por lo que todavía parece que fue ayer cuando decidí que mi futuro se iba a relacionar con el campo de la traducción. Allá por septiembre de 2012, me encontré en un aula repleta de estudiantes casi tan perdidos como yo, que comenzaban esta bonita pero dedicada carrera.

Cuando llegué, eché de menos la mano amiga de un superviviente, de un alumno que me enseñara qué había que hacer, y qué errores había que evitar. Por tanto, aquí te traigo cinco consejos que yo personalmente daría a cualquier persona que se encuentre (o se vaya a encontrar próximamente) en la misma situación que yo hace cuatro años. ¡Espero que te sirvan!

  1. Utiliza herramientas destinadas al traductor (diccionarios especializados, glosarios, etc.)

Comienza el primer curso y todavía crees que los traductores profesionales utilizan exclusivamente Word para traducir, o tienen en su lugar de trabajo un diccionario en papel para consultar sus dudas. ¡MEC! ¡ERROR! A día de hoy, todo traductor necesita de un ordenador con conexión a Internet (aunque siempre hay excepciones, obviamente). Si realizas una búsqueda por Internet te encontrarás con numerosos recursos útiles que te podrán ayudar a la hora de realizar tus traducciones. Aquí te dejo dos imprescindibles: Linguee, un diccionario súper versátil, y UNTERM, la base de datos terminológica de la ONU. Interesante, ¿no?

  1. Domina el idioma, y no dejes que el idioma te domine

Los grados en Traducción e Interpretación en España cuentan con una particularidad: además del español, hay que estudiar otras dos lenguas extranjeras. Asimismo, algunas universidades permiten incluso la elección de una tercera lengua extranjera. Pero, ¿qué quiere decir esto? Pues sí, quiere decir que vas a tener que ponerte las pilas, querido amigo.

Trata de ahondar en cada una de tus lenguas de trabajo al máximo. Pregunta dudas, consigue listas de vocabulario, repasa gramáticas… Suena duro, pero hay algunos idiomas (como el árabe, la segunda lengua extranjera que yo elegí) que no perdona. Una semana sin trabajarla, y volverás a estar casi al principio.

  1. Es una maratón, no te desanimes

¿Por qué crees que se habla de carreras universitarias? Este es un punto en común con prácticamente todos los grados universitarios que existen: te exigen al máximo. Todavía recuerdo cuando en segundo de Bachillerato un profesor paró su clase y nos dijo:

Cuando estéis estudiando, llegarán varios momentos en los que querréis dejar el grado. Pero dejarlo de verdad, para siempre. Cuando lleguen esos momentos os vais a acordar de mí.

Esos momentos llegaron en dos ocasiones. Sin embargo, cada vez que ocurrían, recordaba a mi profesor. Lo que quiero decir con esto es que habrá momentos muy malos y muy buenos, tristes y divertidos, que forman parte del trayecto. Jamás te pierdas el ánimo; cuando cruces la línea de meta, merecerá la pena.

  1. Einstein tenía razón: nada es absoluto, todo es relativo.

Una buena traducción es algo tan subjetivo… Una de las primeras cosas que debes aprender es que no existe la traducción perfecta. ¿Sorprendido?

Primera semana de clase. Tu primer «encargo de traducción». Te sientas delante de tu texto henchido de ilusión; lo relees unas treinta veces, subrayas, coloreas, buscas, anotas… Tras cinco horas, tienes tu encargo listo para entregarlo al profesor y crees que está perfecto. Se lo entregas, pasa una semana (o dos), y cuando te entrega el ejercicio corregido no puedes evitar hacer esto:

¿¡Pero qué!?

¿¡Pero qué!?

¿Por qué tienes un 5,5 cuando deberías tener un 9? Porque los criterios que determinan qué es y qué no es una buena traducción son muy difusos. Dependen del tipo de texto, el público hacia el que la traducción va dirigida, e incluso de las preferencias personales. Eso sí, los errores garrafales (ortografía, ortotipografía, etc.) no cuentan…

  1. Disfruta y explora

A pesar de todo esto, esta profesión es la hostia mola muchísimo. Conocerás a gente espectacular, aprenderás millones de cosas. Diviértete haciendo lo que haces, porque es lo mejor de haber elegido el camino que deseas realmente.

Traducción

¡Espero que te hayan gustado estos cinco consejos! Comparte esta entrada con todo aquel al que le pueda interesar, y comenta más abajo cualquier duda, sugerencia o pregunta que te surja, ¡te lo agradeceré eternamente! 😉

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